Boletín de la Verdadera Vida en Dios

16 de enero de 2005

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"Soy Yo, tu Salvador, Quien ha venido a ti para sanarte,

alma amadísima."

Vassula habla sobre las Profecías

(Después del desastre del Tsunami en el Sureste de Asia, en diciembre de 2004)

 

 En este artículo, señalaré las profecías dadas a nosotros por Dios, recordándonos Su Llamado de arrepentimiento y amor, profecías que hablan de las dos torres en los Estados Unidos de América y ahora, del Tsunami en Asia que cobró cientos de miles de vidas, la mayoría de ellos, niños inocentes.

Estoy segura de que cada uno de ustedes está en oración por aquellos que sobrevivieron, y que han participado con donativos a través de sus Iglesias. Es una cosa terrible ver el dolor y el sufrimiento de personas de diferentes nacionalidades, que perdieron a sus seres queridos, de un minuto al otro, especialmente, cuando se trata de niños. Luego, permanecimos en asombro ante algunos milagros que sucedieron, como el pequeño colchón flotante con un bebé de 20 días de nacido y el pequeño niño sueco que fue encontrado, entre otros.

Quizás este fenómeno ha hecho a algunas personas comprender cómo, ante Dios, somos nada y que nuestras vidas dependen de Dios y no de nosotros mismos. No podemos hacer nada sin la ayuda de Dios.

Desafortunadamente, cuando sucede un desastre de esta magnitud, llevándose vidas inocentes, habrá algunos que culparán inmediatamente a Dios, en lugar de culpar a la humanidad pecadora. Para muchos, ésta será también la única vez que recordarán a Dios, hablando de Él con enojo, y así, de esta manera, ofendiendo a Dios, aún más. Al mismo tiempo, la pena y el  dolor, algunas veces, hacen que las personas digan cosas que no pretendían decir. Debemos orar por estos corazones rotos para que sean consolados por nuestro Señor.

Cuando alguien me preguntó una vez, ¿por qué las personas buenas y los niños sufren e incluso mueren?, Yo Le pregunté a nuestro Señor. Él respondió diciendo: “Si ustedes mueren es por su apostasía”, queriendo decir que nosotros atraemos estos sufrimientos sobre nosotros mismos. Por nuestra propia maldad nos estamos auto destruyendo, haciendo que incluso la naturaleza se vuelva contra nosotros. La Madre Teresa, cuando le hicieron las mismas preguntas, respondió diciendo que las vidas de las personas buenas y de los niños inocentes son tomadas porque ya estaban listos para entrar en el Reino de Dios. En las Esrituras, Cristo lo explica en Lucas 13,1-5:

“En ese momento, algunos  llegaron y Le contaron a Jesús acerca de los galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con la sangre de sus sacrificios. Jesús les replicó: “¿Creen ustedes que esos galileos que sufrieron así eran más pecadores que los demás galileos? Yo les digo que no. Pero, a menos que se arrepientan, todos perecerán como ellos. Y aquellas dieciocho personas sobre quienes cayó la Torre de Siloé y los mató, ¿creen  ustedes que ellos eran más culpables que todas los habitantes de Jerusalén? Yo les aseguro que no. Pero, a menos que se arrepientan, todos perecerán como ellos”.

Cuando Dios habla, como Él lo hace en los Mensajes de la Verdadera Vida en Dios, es para aconsejar a Su pueblo y atraerlos cerca de Su Corazón. Cuando Dios habla, tenemos que escuchar y respetar lo que Él dice. Cuando Dios habla, lo hace para corregirnos y consolarnos. Él habla y nosotros tenemos que escuchar, doblando nuestros cuellos rígidos, nos guste o no. El orgullo es la raíz de la incredulidad que se rehúsa a escuchar. Como un padre, Dios, Quien es nuestro Padre, nos reprende por nuestra rebeldía y nuestra indiferencia hacia Él, pero nunca descuidará de alentarnos, levantarnos y darnos esperanza para avivar nuestra fe. Al mismo tiempo, Dios viene a nosotros por Su Infinita Misericordia para advertirnos que a menos que nos convirtamos y vivamos santamente, habrá problemas en el futuro. Dios no quiere que suframos y es por esto que, por Su Infinita Misericordia, Él usará cualquier medio para venir a nosotros y advertirnos, porque todo lo malo es atraído sólo por nosotros, no por Él.

“Cada día de tu vida, generación, se revela Mi Gracia y así como Yo brillo sobre toda la raza humana para llevarla a hacer la paz Conmigo y con el prójimo, así brillarán también entre ellos mismos, si tan sólo Me escucharan...” (6.01.03)

Cuando escucho como, a veces, la gente menosprecia a Dios en Su Justicia, siento ganas de gritar: “¡herejía!”. Dios es un Dios de amor, pero también de Justicia. En las Escrituras está escrito que la Severidad de Dios es tan Grande como Su Misericordia. Cuando dicen: “Yo no creo que estas inspiraciones vengan de Dios, porque son demasiado apocalípticas”, siendo que Dios nos está advirtiendo, revelándonos claramente lo qué podría suceder si no cambiamos, a éstos Yo les diría: ¿pueden enfrentar el Día del Juicio sin temor? ¿Qué hay sobre la ciudad de Nínive? ¿No le dio Dios una advertencia, a través de Jonás? Dios no quería destruir toda una gran ciudad, pero Él envió a Su profeta para advertirles. Y ellos escucharon y ayunaron. La ciudad no fue destruida.

Uno de los muchos ejemplos en las Escrituras, sobre la manera en que Dios reacciona, en tiempos de rebelión y apostasía, se encuentra en Jeremías 4,23-28. Jeremías dice:

“Miré la Tierra y vi un desecho sin forma, miré los Cielos y su luz había desaparecido. Miré las montañas y las vi temblar. Y todas las alturas en movimiento. Miré, y vi que no había ningún hombre, incluso las aves del Cielo habían huido. Miré y vi los campos con árboles convertidos en desiertos, todos sus pueblos en ruinas, ante la Presencia de Yahvé, ante la Presencia de Su Ira Ardiente. Sí, así habla Yahvé: “la Tierra entera será desolada, Yo haré que se termine de una vez por todas, y la Tierra estará de duelo y los cielos se convertirán en oscuridad…”

Dios nos ha estado advirtiendo incesantemente para que regresemos a Él y para que nos reconciliemos con Él y el uno con el otro. Cristo ha estado suplicando a Su Iglesia que se una. Él ha estado pidiendo a los pastores, durante 20 años, que se arrepientan y se reconcilien, trayendo la unidad al unir las fechas de la Pascua. La Tierra entera se está deteriorando en su maldad y en su apostasía, transgrediendo no sólo la Ley de Dios, sino todo lo que es Santo, ofendiendo sin cesar a Dios. ¿Por qué, entonces, se sorprenden cuando la Gracia del Espíritu Santo aumenta en estos tiempos de oscuridad para ayudarnos? Pero la Oscuridad está persiguiendo a la Luz una vez más. Obstáculos, persecuciones, acusaciones, burlas, difamaciones, prohibiciones y calumnias vinieron de varias personas, todos estos años, mientras yo estaba tratando de dar testimonio y transmitirle al mundo la Palabra de Dios, haciendo esto una misión extremadamente difícil. Muchas de estas personas pensaron que estaban cumpliendo un santo deber a Dios…

Está escrito en las Escrituras que: “En el principio era la Palabra, la Palabra estaba ante Dios y la Palabra era Dios” (Jn 1,1). “La Palabra era la Verdadera Luz que ilumina a todos los hombres y Él estaba viniendo al mundo. Él estaba en el mundo que tuvo su ser a través de Él y el mundo no Lo reconoció. Él vino a Su Propio Dominio y Su Propio pueblo no Lo aceptó”. (Jn 1, 9-11).

Durante todos estos años, Nuestro Señor ha tratado de despertar un verdadero entendimiento en todos nosotros dándonos, repetidamente, recordatorios: recordando lo que ha sido dicho en el pasado por los santos profetas y por Sus Propios Mandamientos. Sus Llamados, al igual que los de Nuestra Santa Madre, fueron Llamados al arrepentimiento, a la paz, al amor, a la unidad y a la vida de oración. Nuestro Señor vino y aún viene, de esta manera, al mundo para iluminar a todos aquellos que se han extraviado, pero hasta este día, muy pocos reconocieron Su Bondadosa Presencia y mucho menos aún, aceptan Su Llamado. Él no desdeñó venir primero a Su Propio Dominio, entre los Suyos, pero la carne, con sus corazones endurecidos e incredulidad, rechazaron el Amor, una vez más. Hasta este día, muy pocos son aquellos quienes Lo han aceptado, completamente, por Su Llamado de Misericordia y arrepentimiento, permitiéndole reinar en sus corazones.

El mundo hoy tiene una actitud, como la del Faraón, de rechazar, en su necedad e incredulidad, todo lo que es Santo. De otros, Nuestro Señor dice, que su comportamiento es peor que el de Sodoma y Gomorra. Todos estos años, Cristo ha estado suplicando a Su Iglesia por la paz, la reconciliación y la unidad entre los pastores. Él les ha estado hablando a ellos, a los Suyos. Sin embargo, hasta este día, la unidad no está siendo aceptada. En su lugar, muchos de Sus pastores están burlándose de Sus Propias Palabras dadas en estas inspiraciones, mofándose de Su Amor Íntimo y tratando, en sus corazones endurecidos, la palabra “unidad” como un enemigo. Éstos están al borde de la destrucción y, no obstante, continúan haciendo lo mismo.

Cuando el Verbo se hizo Carne, el mundo no Lo reconoció. Incluso, cuando Él fue con Su Propio pueblo, ellos no Lo aceptaron…. En nuestros tiempos, Él Se ha hecho accessible a cada ser humano, pero muchos han ignorado Sus Caminos y Sus Palabras. No hay diferencia entre el modo en que el mundo era entonces y el de hoy, el rechazo y la incredulidad es lo que llevan en sus corazones. Nuestro Señor le pide a Sus pastores:

“Solemnemente, les pregunto a todos: ¿Qué han hecho con las Escrituras? Las Escrituras son un espejo que Me refleja. ¿Cómo es posible que, si dicen que conocen las Escrituras, no reconozcan Mi manera de hablar? ¿Cómo es que ustedes, tan fácilmente, contradigan la verdad? Yo les digo, si no Me reconocen ahora en Mis Palabras, es sencillamente porque no conocen, ni entienden las Escrituras, que son una llave del Espíritu Santo. Si alguno de ustedes dice: "No necesitamos esta revelación profética, no estamos obligados a escucharla o a leerla, porque las Escrituras son suficientes para nosotros y podemos aprender de ellas todo conocimiento", Yo les pregunto, en su incredulidad:

"¿Saben por qué no creen y por qué están tan indiferentes y decididos a cerrar su corazón? ¿Saben por qué no buscan nada más allá de él?" Es porque no tienen al Espíritu Santo, que los podía haber elevado de la oscuridad, hasta Su Luz, iluminando su alma para ver al Hijo, con el Padre, manifestándose Ellos Mismos, a ustedes. El Espíritu Santo habría respirado en ustedes un Aliento de Resurrección, vigorizándolos, dándoles vida en Mí.

¿Puede un alma que está muerta comprender las Escrituras y ponerlas en práctica, si no está vivo? Si hubieran comprendido las Escrituras, que son como un espejo que está reflejando Mi Imagen, no habrían dicho: "Las Escrituras son suficientes para mí". No, amigo Mío, las Escrituras no son suficientes si no posees al Espíritu Santo. Es a través de la Luz del Espíritu Santo que se puede comprender la Revelación, y todo lo que entonces parecían misterios impenetrables y sellados en las Escrituras, se volverían conocibles y claros, porque el Espíritu Santo les daría la llave del Conocimiento”. (13.11.01)

Más tarde, en otro Llamado, Cristo les pregunta a Sus pastores: “¿Cuando Yo estoy hablando, en sus días, y los pastores no están escuchando y no creen que estoy interviniendo, son como las Escrituras dicen: “nuestros vigilantes están ciegos, no se dan cuenta de nada… todos van por su propio camino, cada uno tras su propio interés” (7.8.02)

Luego, están aquellos que le dicen a los portavoces de Dios: “Si tú eres enviado por Dios y si esas Palabras que dices vienen de Dios, prueba tu humildad escondiéndote y escondiendo todas esas Palabras. Deja de exhibirte, al igual que las Palabras, alrededor del mundo”.  (7.8.02)  Pero Nuestro Señor dice: “A esas personas contéstales lo siguiente: “Yo no voy a ser como el siervo malvado que escondió su talento y luego fue condenado por no haber hecho nada. Por el contrario, multiplicaré mi talento y daré Gloria a Aquél que me lo confió. Yo comunicaré, no sólo a esta generación, esta prodigiosa maravilla, sino que los ángeles llevarán las Palabras de Dios y continuarán propagándolas como una lluvia de semillas arrojadas de lo Alto para todas las futuras generaciones para renovar la creación de Dios y para embellecer la Iglesia, para endulzar las bocas de Sus hijos y para abrir sus bocas para alabarlo, para abrir sus ojos y permitirles examinar sus corazones.

Estoy totalmente sellada por el Divino Nombre de Nuestro Señor y no temo. Yo soy su Libro Ruidoso declarando las mismas Verdades que Nuestro Señor nos ha comunicado. Así que nada es nuevo, no tengo nada nuevo propio, hermanos, pero todo lo que se me ha dicho viene del Conocimiento Divino y de la Boca del Dios Trino”.  Esto es lo que les vas a decir en Mi Nombre”.
(7.8.02)

A pesar de estas palabras, ellos te continúan persiguiendo y prohibiendo que la Palabra de Dios sea dada a conocer a Sus criaturas. La Palabra que puede conducir a muchas naciones al arrepentimiento a la conversión y a la fe, haciendo que Dios se ablande, como lo hizo con Nínive. He aquí otra advertencia:

" (...) En cuanto a aquellos que todavía no han recibido Mi visitación, les aguardan muchos tormentos. El Día del Señor también caerá sobre ellos, ¡y vaya día éste será! Seré rápido en mostrar Mi Misericordia, con tal de que se arrepientan... Mostraré Mi Misericordia y los reuniré a todos, de todas partes, bajo el Cielo. Pero antes de eso, Yo, el Autor de este Himno de Amor, te digo: a menos que el mundo, en su maldad, se vuelva hacia Mí, arrepintiéndose, devolviendo amor por mal, lo que les puede pasar a todos ustedes ¡superará todos los registros históricos de purificación! No hay arrepentimiento ferviente, ni remordimiento verdadero... Las naciones están en alboroto, y sus logros están a la medida de su ateísmo... Toda la Tierra sufrirá, a menos que Yo escuche un verdadero grito de arrepentimiento. Ah, y aquéllos que se erigen sobre estrados, proclamando la paz y cómo y de qué manera se debe establecer la paz entre ellos, cuando esos mismos transgreden Mis Mandamientos y están en guerra Conmigo, ¿cómo esperan, en su sano juicio, traer la paz? (30.9.02)

En el año de 1991, el 11 de septiembre, exactamente 10 años antes del gran desastre de las dos Torres Gemelas en los Estados Unidos de Norteamérica, Nuestro Señor, mirando la Tierra con desagrado, nos advirtió con estas Palabras:

“Y Yo, por Mi Parte, Mis Ojos miran el mundo de hoy, buscando nación tras nación, escrutando alma tras alma, en busca de algo de calor, de algo de generosidad y de algo de amor, pero muy pocos disfrutan de Mi Favor. Muy pocos se preocupan de vivir una vida santa y los días están volando y, ahora, las horas son contadas antes de la gran retribución. (...) (De repente, Jesús cambió de tono y después de esperar unos cuantos segundos, con un tono muy serio, que me dejó asombrada, dijo:) “La Tierra va a temblar y a sacudirse. ¡Y todo el mal edificado en las Torres (como las Torres de Babel), se colapsará en un montón de escombros y será enterrado en el polvo del pecado! En lo Alto, los Cielos se estremecerán y los cimientos de la Tierra se sacudirán! Las islas, el mar y los continentes serán visitados por Mí, inesperadamente con estruendos y con llamas. Escuchen Mis últimas Palabras de advertencia, escuchen ahora que todavía hay tiempo. Lean Nuestros Mensajes y dejen de burlarse o ser sordos cuando el Cielo habla. (...) Pronto, muy pronto ahora, los Cielos se abrirán y Yo les haré ver al Juez”.

El 11 de septiembre de 2001 dejó al mundo marcado con la cicatriz de las dos Torres Gemelas, llevándose tantas vidas, entre ellos, a muchas personas inocentes. Horrendas escenas apocalípticas fueron mostradas al mundo y, a pesar de este horror que vino sobre nosotros, en lugar de verdaderamente volverse a Dios y arrepentirse, el mundo empeoró y se preparó para la guerra. En lugar de comprender que esto sucedió por nuestras propias faltas, pecados, culpas, apostasía y el rechazo del mundo a Dios, continuamos escuchando a Satanás y yendo de su lado, en vez de ir por el Camino que Dios nos estaba mostrando.

El 24 de diciembre de 1991, en la Víspera del Nacimiento de Cristo, Él nos dio este Mensaje, Quien estaba muy Ofendido:


“Yo vengo hoy y le ofrezco a toda la humanidad Mi Paz, pero muy pocos escuchan. Hoy, Yo vengo en términos de Paz y con un Mensaje de Amor, pero la Paz que Yo estoy ofreciendo es blasfemada por la Tierra, y el Amor que Yo les estoy dando es mofado y burlado en esta Víspera de Mi Nacimiento. La humanidad está celebrando estos días sin Mi Santo Nombre. Mi Santo Nombre ha sido abolido y ellos toman el día de Mi Nacimiento como un gran día de ociosidad, adorando ídolos. Satanás ha entrado dentro de los corazones de Mis hijos, encontrándolos débiles y dormidos. Yo he advertido al mundo….”

Cristo nos está mostrando que Él es ofendido cuando celebramos la Navidad reuniendo a nuestra familia sin recordar la verdadera causa: el Nacimiento de Cristo.

En Navidad, se le pide a cada Cristiano que celebre el Nacimiento de Cristo con regocijo y yendo a la Iglesia y celebrar Su Santo Nombre. Muchos, en su apostasía, en lugar de eso, celebran y adoran el árbol de Navidad, intercambiando regalos, comiendo hasta enfermarse y divirtiéndose hasta la locura.

Después de esa fecha hubo varias advertencias. Pero las que yo creo que hablan del Tsunami del 26 de diciembre de 2004, en Asia, son las tres que siguen a continuación. La primera es de fecha 10 de septiembre de 1987:

Escribí: “Repentinamente, Jesús me recordó un sueño que tuve anoche y que había olvidado. Era la visión que tuve últimamente, pero que aparecía peor en mi sueño”. Entonces, el Señor dijo:

“Escucha, te he dejado ver la visión en tu sueño, para hacer que la sintieras. No, ¡no hay escape!”

Yo escribí: “Recuerdo cuando vi que venía como una ola gigante. Traté de correr y esconderme, sabiendo que era imposible”. Entonces, Le pregunté al Señor: “¿Pero, por qué hacer esto, si Tú nos amas? ¿Por qué?” Él contestó:

“Soy conocido como un Dios de Amor, así como también como un Dios de Justicia”. Yo Le pregunté: “¿Qué podemos hacer para detener esto?”. Dios respondió: “Se requieren enormes reparaciones, ahora, de todos ustedes. Únanse y sean uno. Ámense los unos a los otros y crean en Mis Obras Celestiales, porque Yo estoy siempre entre ustedes”.

Las noticias del Tsunami nos conmocionaron y espantaron a todos, pero nadie puede decir que Dios no nos dio advertencias. Cuando las advertencias fueron enviadas por aquellos que Él escogió como Sus mensajeros, muchos decían: “No tenemos necesidad de estas advertencias; tenemos el consuelo de los Libros Santos de los Padres y de la Sagrada Biblia en nuestro poder. Nunca dejamos de ofrecer sacrificios y oraciones, así que ¿qué más tiene Él que decirnos aparte de lo que ya nos ha dado? Y cerraron sus oídos.

Otra advertencia nos fue dada el 18 de febrero de 1993:


“Vean, se acercan los días en que Yo vendré con Trueno y Fuego, pero para Mi aflicción, ¡encontraré a muchos de ustedes inconscientes y en un sueño profundo! Les estoy enviando, creación, mensajero tras mensajero, para atravesar su sordera, pero ya estoy Cansado de su resistencia y de su apatía. Estoy muy Cansado de su frialdad... Estoy Cansado de su arrogancia y de su inflexibilidad cuando se trata de reunirse para la unidad. Ya llenaron y desbordaron el Cáliz del Estupor. Intoxicados por su propia voz, se han opuesto a Mi Voz, pero no será por siempre. Pronto caerán, porque se han opuesto a Mi Voz, con las engañosas necedades de su voz. Naturalmente, Mi Iglesia está en ruinas a causa de su división. (…) La Tierra temblará y como estrella fugaz se moverá de su sitio, extirpando a las montañas y a las islas, fuera de sus lugares. Naciones enteras serán aniquiladas, el cielo desaparecerá como un pergamino que se enrolla, como lo viste en tu visión, hija. Una gran agonía caerá sobre todos los ciudadanos, y ¡ay del incrédulo! Escúchame: y si los hombres te dicen hoy: "Ah, pero el Viviente tendrá Misericordia de nosotros. Tu profecía no es de Dios, sino de tu propio espíritu". Diles: Aunque se dicen estar vivos, están muertos; su incredulidad los condena, porque rechazaron creer en Mi tiempo de Misericordia y prohibieron que Mi Voz se propagara a través de Mis mensajeros para advertirles y salvar a Mis criaturas…”

De acuerdo con los científicos, cuando el terremoto ocurrió bajo el mar, la Tierra entera se sacudió, se detuvo por un instante y se salió de su eje normal. La Isla de Sumatra y, también otras islas, se movieron varios metros de su lugar original. Se pensó que una de ellas había desaparecido, completamente, pero luego, fue redescubierta en otro lugar.

Luego, el 7 de febrero de 2002, de nuevo, vino una última advertencia de Dios. He aquí un fragmento:

“Mi Reino Imperial está a sus mismas puertas, pero ¿están dispuestos a recibirme? Con Generosidad y con Regia Prodigalidad, Yo he dispuesto un banquete de alimento espiritual para reavivar su espíritu. Cuando Yo estaba ahí, esperándolos para alimentarlos con Mi Propia Mano, para salvarlos de la muerte, ustedes se negaron a venir hacia delante. Considerando, por lo tanto, su renuencia hacia una verdadera metanoia, y cómo han mostrado, a cambio, hostilidad hacia Mis Advertencias, las escenas de lamentos que ocurrieron (el 11 de septiembre de 2001) no son nada en comparación con las mañanas de duelo que les aguardan;  mañanas de aflicciones que serán atraídas por su propia mano. Su nación gobierna en completa oposición a toda Mi Ley de Amor, que difiere de sus descabellados sistemas de leyes; leyes que cometen los crímenes más atroces hasta el punto de poner en peligro no sólo la Tierra, sino también la estabilidad de todo el cosmos”. (...) Hoy, veo desde lo Alto como sus designios se volverán contra ustedes. El mundo ya está saboreando los frutos de su propio curso, provocando que la naturaleza se rebele con convulsiones, acarreando sobre ustedes catástrofes naturales, asfixiándose con sus propias intrigas. Yo les he estado llamando durante años, pero sólo muy pocos han hecho caso. Esta purificación, que cae ahora como un azote sobre ti, generación, atraerá a muchos hacia Mí y aquellos que despreciaron Mis advertencias regresarán a Mí en su desgracia…”.

Como explica la profecía, sucedió en las primeras horas de la mañana.

Nuestro Señor nos está advirtiendo que, a causa de nuestra apostasía, estamos poniendo en peligro al cosmos, no sólo a la Tierra, sino el cosmos entero, provocando que la naturaleza se rebele contra nosotros.

Pero esto no es todo, Nuestro Señor nos está advirtiendo que un hecho todavía peor viene, si no cambiamos nuestros corazones y regresamos a Dios. El Señor dice:

“¿Ves, hija? Pronto voy a revelar Mi Justicia también. Mi Plan tiene un tiempo determinado. Mis Llamados Misericordiosos tienen también un tiempo determinado. Una vez que este tiempo se termine, mostraré a todos, buenos y malos, que Mi Severidad es tan grande como Mi Misericordia, que Mi Ira es tan Poderosa como Mi Perdón. Todas las cosas predichas por Mí van a pasar rápidamente ahora. Nada puede ser restado de ellas…”(19.2.93)

El 18 de febrero de 1993, Dios nos advierte, diciendo:

“El sexto sello está a punto de ser roto y todos serán precipitados en la oscuridad y no habrá iluminación, ya que el humo salido del Abismo será como el humo de un enorme horno, por lo que el sol y el Cielo sean oscurecidos por él. Y por Mi Cáliz de Justicia, haré que se asemejen a serpientes y víboras. En esos días de oscuridad, Yo haré que se arrastren sobre su vientre y que coman polvo. Los aplastaré contra el suelo para recordarles que no son mejores que las víboras... Se sofocarán y se ahogarán en sus pecados. ¡En Mi enojo, Yo los pisotearé y pisaré en Mi Ira! (...) Cuando llegue la hora de la Oscuridad, Yo les mostraré sus entrañas, voltearé su alma al revés y cuando la vean tan negra como el carbón, no sólo experimentarán una aflicción como nunca antes, sino que golpearán su pecho, en agonía, diciendo que su propia oscuridad es mucho peor que la oscuridad que los rodea. Yo haré que la vida humana escasee más que nunca antes. Entonces, cuando Mi Ira será aplacada, Yo pondré Mi Trono en cada uno de ustedes y juntos, con una voz, un corazón y un lenguaje, ustedes Me alabarán a Mí, el Cordero”.

Una vez más, se nos está dando tiempo para arrepentirnos antes que esta profecía se cumpla en nosotros. Aunque Dios dice: “nada puede ser restado de ellas”, todavía podemos aminorar el poder de este azote con la oración, el arrepentimiento y el cambio de vida para vivir santamente. Estamos llamados a llevar una Verdadera Vida en Dios. Dios puede ablandarse, tal y como Lo hizo con Nínive.

Las inspiraciones de la Verdadera Vida en Dios no son profecías fatalistas y pesimistas. Dios nos las da en estos tiempos de Misericordia para que nos enderecemos. Son un Llamado del sublime Amor de Dios. Dios no nos permitirá, por siempre, ofender Su Santo Nombre. Esta es la razón por la que Él viene, en Su Misericordia, a darnos muchas advertencias.

Que Dios los bendiga a todos.

En Cristo,
Vassula

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