Enviado: Domingo, 4 de agosto de 2002 

Asunto:  Evangelizando la VVeD

 


Este importante Mensaje es enviado por un seguidor de la VVeD, de
Estados Unidos de América.


Hace tiempo que tomé el compromiso personal de evangelizar para la
Verdadera Vida en Dios. Este compromiso lo he llevado a cabo en
acciones, contribuyendo tiempo, esfuerzo físico, y emocional. Sin
embargo, no ha sido un gran éxito. Siempre me he preguntado por qué el
número de aquéllos a quienes he logrado convertir es tan poco. A
menudo, oré con mi corazón por aquellos que continúan con sus 'ojos y
oídos cerrados', pero, ahora, pienso que sé la razón y encuentro que,
¡también, yo soy culpable!.

Entre las muchas lecciones espirituales, que aprendemos de la
Verdadera Vida en Dios, se nos ha enseñado a buscar la Guía del Señor,
antes de embarcarnos en cualquier proyecto importante. Esto es,
particularmente, cierto, para las actividades relacionadas con la
evangelización de los Mensajes de Dios, en la VVeD.

Recientemente, han ocurrido diversos acontecimientos, cuyo
significado, creo que converge en un solo tema, y en una sola
dirección. Humildemente, y alabando a Nuestro Señor Jesús, he decidido
compartir mi recién adquirido entendimiento con la comunidad de
nuestros hermanos y hermanas de la VVeD, esperando que todos lleguemos
a las mismas conclusiones, a las que yo he llegado. Oro para que todos
adoptemos estas lecciones, con nuestro corazón, y actuemos, en
consecuencia.

Esto es lo que ocurrió. Hace dos semanas compré una sandía grande,
pero hasta el día siguiente, descubrí que sobre la piel de la sandía,
había una marca clara y natural de la Cruz, que medía,
aproximadamente, 3 pulgadas por 2 pulgadas. Esto me impresionó, pero
ya no pensé en ello, hasta la tarde, cuando saqué a mi perro a caminar
por la vecindad, y empecé a pensar si la Cruz que vi en la sandía
sería un intento de Nuestro Señor para llamar mi atención. Justo en
ese momento, observé una Cruz vívida, dibujada en la curva de la
calle, con gis azúl. Tomé esta segunda Cruz como una confirmación de
que el Señor, en realidad, quería transmitirme un Mensaje. De regreso
en mi casa, esa noche, oré a Jesús pidiéndole que me mostrara Su
Palabra, y me comunicara Su Voluntad. Abrí la Biblia, al azar, en
Ezequiel 33, versículos 28-32.

Hay dos Mensajes en esos versículos. Inmediatamente, comprendí que los
versículos 28 y 29 significan que, nosotros, los que vivimos en Norte
América, estaremos desolados, espiritualmente, a causa de nuestra
arrogancia y las abominaciones que cometemos. En otras palabras:
nuestras abominaciones tendrán como resultado nuestra condenación
espiritual. Los versículos 30 al 32 me hablaron de mis esfuerzos por
evangelizar. El Señor dice que aquéllos que escuchan, lo hacen con
placer, expresando su amor con palabras, pero no convierten en actos
sus palabras. Cuando combiné los dos Mensajes, comprendí que el Señor
nos dice a aquéllos que escuchamos Sus Mensajes de la VVeD, que
debemos ponernos en acción, mostrarLe nuestro amor Cristiano, a través
de nuestras obras, y no sólo con palabras vacías, para que aquellos
que habitan en estas tierras, en la arrogancia y en la abominación, no
perezcan.

Decidí compartir esto con mi grupo de oración.

El día anterior a nuestra reunión de oración de la VVeD, consulté, de
nuevo, con el Señor. Esta vez Su Mensaje para nuestra reunión vino de
Mateo, capítulo 10. Inmediatamente, tuve la impresión de que el Señor
quiere que nosotros (los "Apóstoles del fin de los tiempos"), vayamos,
como los primeros apóstoles, y convirtamos a las naciones. El Capítulo
10 del Evangelio de San Mateo contiene las instrucciones de Jesús,
sobre qué y cómo evangelizar. Nuevamente, mi memoria empezó a
trabajar, recordando numerosos pasajes de la VVeD, de distintas
fechas, en las que Jesús habló de diversas partes del Capítulo 10 del
Evangelio de San Mateo.

Inmediatamente, después de esta lectura, vi y leí el Mensaje de Jesús,
del 22 de abril de 2002, (que fue enviado al foro como parte del
reporte de la Beth Myriam en Tierra Santa, el 27 de julio de 2002).
Incluyo este Mensaje al final de esta carta. El 22 de abril de 2002,
el Señor expresó Su Deseo de que ayudemos a los necesitados y a los
enfermos.

En ese momento, recordé otras dos ocasiones en que le pedí al Señor Su
Guía sobre como evangelizar.

Apenas hace un año y medio, en dos distintas ocasiones, con un año de
diferencia entre cada una, el Señor me dio un Mensaje idéntico de la
Biblia. Un mensaje se encuentra en el Evangelio de San Juan, Capítulo
21, versículos 5 y 6. El otro es del Evangelio de San Lucas, Capítulo
5, versículos 4 al 7. En ambos casos, el Mensaje es el mismo: "Lancen
su red al otro lado de la barca".

Recordar esto me hizo darme cuenta de que me ha tomado más de año y
medio, el comprender, verdaderamente, lo que he estado haciendo mal en
mis intentos de evangelización. He estado dispuesto y he hablado, de
la VVeD, con todas las personas que conozco, con quienes tengo
contacto diario en mi hogar, en el trabajo y en la Iglesia. Ellos no
son los del "otro lado de la barca", ni son lo que uno consideraría
como "necesitados, enfermos, etcétera". Todos ellos son como yo: la
mayoría se comporta moralmente, asisten a la Iglesia, y creen en Dios.

¿Por qué estoy tratando de evangelizar los Mensajes de Dios, de hoy, a
ellos?. ¡Tal vez ellos no son quienes necesitan la VVeD!. ¡O, quizás
están demasiado cómodos en sus circunstancias, como para tomarse el
tiempo de escuchar la Voz de Su Padre en el Cielo!.

Este fenómeno no es nuevo. Hablando con mi amigo Thomas, me recordó
que a través de todo el Antiguo y el Nuevo Testamento, (como por
ejemplo, en el caso de los Profetas Amós y Jeremías, incluso Jesús)
leemos que la gente que asistía a lo que ahora llamamos "Iglesia", no
escuchaban las palabras proféticas dadas a ellos por Dios, tal como
muchas de las personas rechazan hoy, la VVeD. En aquél entonces, la
gente decía: "No necesitamos escuchar estas profecías, porque tenemos
a nuestros padres Abraham y Jacob, y tenemos lo que Dios les dio". En
ese tiempo, la mayoría de aquellos que asistían a la "Iglesia",
rechazaron los Mensajes proféticos del Señor. Al mismo tiempo, la
jerarquía de la Iglesia, de ese tiempo, condenó los Mensajes de los
Profetas, incluso al Mismo Jesús. ¿Qué hizo Jesús?. Jesús se dirigió a
los pobres, a los enfermos, a las prostitutas, a los estafadores
recolectores de impuestos. En resumen, Jesús se dirigió a aquellos que
más Lo necesitaban.

¡Pienso que esto es lo que Jesús quiere que hagamos hoy!. Creo que
Dios nos pide que evangelicemos a aquellos que son rechazados por este
mundo. ¿No hace sentido que, cuando Jesús dice: "Lancen su red al otro
lado", Él nos está diciendo que dejemos nuestra "comodidad" y vayamos
a evangelizar a los pobres, enfermos, drogadictos, prostitutas,
etcétera?. Esto no significa que excluyamos a las personas de "este
lado de la barca", sino que debemos concentrarnos más en los
necesitados: tratar de alimentarlos, vestirlos, cuidar sus necesidades
físicas, lo mejor que podamos, mientras que al mismo tiempo, los
evangelizamos con la VVeD, alimentando, por lo tanto, sus cuerpos y
sus almas.

Compartí estos pensamientos con los compañeros de mi grupo de oración.
Ellos están de acuerdo con esta interpretación. Como grupo, hemos
decidido "lanzar nuestra red" hacia las personas en las calles, en los
albergues, los hospitales, las prisiones, las madres solteras, los
ancianos necesitados, etcétera.

Por la Gracia de Dios, y con Su Ayuda, tendremos éxito.



Mensaje de Jesús, del 22 de abril de 2002, en referencia a la carta
anterior.

Ahora, escúchame y escribe estas palabras:
Establezcan Nuestras Beth Myriams en todas partes en donde puedan.
Levanten a los oprimidos y ayuden a los huérfanos.
Protéjanme, rescátenme de la cloaca,
albérguenme y aliméntenme.
Aligeren Mi carga y fatiga.
Apóyenme y aliéntenme.
Todo lo que hagan al más pequeño de Mis hermanos, Me lo hacen a Mí.
Yo bendigo a los defensores de Mi Vida.
Permanezcan virtuosos y llenos de amor.
Yo estoy con ustedes. IC




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