Enviado: Martes, 1° de octubre de 2002

Asunto:   Revelaciones Públicas y Privadas

 


El siguiente artículo fue escrito por el Padre Desmond O'Sullivan,
incluyendo, aportaciones del Padre James Fannan.

REVELACIÓN PÚBLICA Y PRIVADA
 
 
Introducción
 
Cuando estábamos en el seminario estudiando Teología, y todas las
materias necesarias para el sacerdocio, nos enseñaron la diferencia
entre revelación pública y privada. La revelación pública, se nos dijo
que, está fundada en la Biblia (la Palabra de Dios), la tradición y la
infalible enseñanza de la Iglesia, en cuanto a la interpretación de la
Biblia. La revelación privada, se nos dijo que, es un carisma dado a
las personas privadas para su edificación, o para el bien de la
Iglesia, siempre y cuando ésta la apruebe. Esto nos dio, a los futuros
sacerdotes, la formación necesaria para mantenernos en la base sólida
de la revelación pública, y nos enseñó a evitar caminar sobre las
arenas movedizas de las revelaciones privadas. Principalmente, por
esta razón, la mayoría de los buenos sacerdotes guardan su distancia
o, incluso, se oponen, a cualquier información sobre apariciones,
locuciones, visiones, estatuas que se mueven, mensajes de los
místicos, etc.
 
Comprensión errónea de la revelación privada
 
Me ha tomado la mayor parte de mi vida averiguar que, en este aspecto,
mi formación era incompleta. En tanto verdad, no era toda la verdad.
Por ejemplo, me oponía a creer que las apariciones de Medjugorje eran
auténticas. Mi formación, aunada al hecho de que el Obispo local las
desacreditó, fue suficiente para que yo desanimara a otros, a creer en
ellas. Hasta que leí el libro del Padre Michael O'Carroll sobre los
hechos del problema de Herzegovina (muy similar a la disputa
irlandesa, entre el apoyo de los franciscanos a los soldados
irlandeses que peleaban por la fe y por su tierra, y los obispos que
apoyaban al dominio británico como la autoridad gubernamental), vi el
otro lado de las apariciones de Medjugorje. Decidí ir allá, y ver,
juzgar y actuar. Con el paso de los años, habiendo visitado Medjugorje
muchas veces, ahora creo que Nuestra Señora de Medjugorje ha
convertido a más gente, ha dado nueva vida y ha influenciado a más
grupos de oración, en todo el mundo, que cualquier otra aparición
pública de Nuestra Señora en nuestros tiempos. "Por sus frutos los
conocerás."
 
La Escritura y el "factor hebreo"

El siguiente descubrimiento que amplió mi comprensión sobre la
"revelación privada", provino del estudio de las Escrituras. Leí en el
Diccionario Bíblico Makenzi, la forma en que la mentalidad hebrea
entendía la Palabra de Dios, como palabra hablada, y no como palabra
escrita. Era una palabra creativa, una palabra a la que se alababa,
una palabra que ordenaba. Cito a Makenzi: "Los hebreos compartieron,
con la mayoría del mundo semita, una creencia en la clara realidad de
la palabra hablada, como una entidad dinámica.. El poder de la palabra
tiene su raíz en la personalidad de quien la emite. El hebreo usa la
palabra, donde nosotros usamos "cosa" o "acto". La Palabra de Dios
viene al profeta como una entidad dinámica.. La Historia es un proceso
gobernado por la Palabra de Yahvé; más aún, la historia es la Palabra
de Yahvé, la realidad que completa Sus Declaraciones."
 
Es más, los eruditos de las Escrituras están admitiendo el hecho de
que este "factor hebreo" ha sido pasado por alto en el desarrollo de
los estudios de las Escrituras, en los tiempos recientes. Clifford
Hill, en "Prophecy Today" ("Profecía Hoy"), en enero de 1993, dice:
"Es, generalmente, reconocido, que el siglo 19 fue un período durante
el cual el estudio de la historia se convirtió en una disciplina
científica. El impacto de esto ha cambiado, gradualmente, el enfoque
de los eruditos Cristianos, respecto del estudio de las Escrituras.
Los teólogos medievales emplearon lo que se conoce como "método
alegórico", y los de la Reforma desarrollaron el "método gramatical".
 
"Hoy en día, somos testigos de la adopción del "método histórico". El
método histórico busca descubrir las circunstancias históricas y la
cultura bajo las cuales se escribió, originalmente, cada pasaje de las
Escrituras. Este método está dando como resultado el amplio
reconocimiento de que en el corazón de la fe bíblica, se encuentra lo
que los profetas revelaron como los actos salvadores de Dios, en la
historia. Ellos revelaron a un Dios personal, que estuvo activo en la
historia, y que se reveló, a su gente, a través de lo que,
efectivamente, hizo. La actividad contemporánea de Dios es uno de los
elementos importantes que han estado ausentes de la teología bíblica,
durante el pasado siglo o más."
 
Uno, solamente, tiene que leer libros tales como "María y la defensa
de Europa", escrito por el Contralmirante Michael Berger, para darse
cuenta de cómo los actos de Dios salvan a la Iglesia de los ataques,
en todas las épocas, a través de las apariciones privadas y
devociones. Es verdad, que en esta época Mariana, Dios desea emplear a
María, Madre de la Iglesia, para salvar a la Iglesia, mediante sus
apariciones y mensajes.
 
Lo que llamábamos "revelación privada", no es eso, en absoluto. Es la
Palabra de Dios, siempre activa, dirigiéndose, todavía, hoy a
nosotros. "Arrepiéntanse, el Reino de Dios está cerca." María es la
Profetisa de nuestros tiempos, enviada por Dios. Rehusarse a
escucharla es rechazar la Palabra de Dios, y sufrir las consecuencias
que han sido reveladas.
 
Misma conclusión desde diferentes premisas
 
Discutí este punto de vista erróneo, de la mayoría de los clérigos, en
relación a la revelación privada, con un teólogo, amigo mío. Es
misionero y enseña Teología en el Seminario Mayor de Bangladesh. Dijo
que había escrito un documento sobre este asunto, y me envió una
copia. En él, refutaba la oposición general a la "revelación privada",
desde diferentes premisas que la mía. Lo refutaba partiendo de las
enseñanzas de los primeros "Padres" (Tradición), y de las enseñanzas
del Concilio Vaticano II, sobre los carismas, dados a los laicos para
el bien de la Iglesia. Cito, ahora, algunos extractos de su documento.
 
"Yo fui el primer sacerdote en oponerme, enérgicamente, a los escritos
de Vassula Rydén (una joven madre, Griega Ortodoxa, elegida para
transmitir mensajes sobre nuestro crecimiento en "La Verdadera Vida en
Dios", con objeto de unir a todas las Iglesias Cristianas). Los vi, en
su forma original, antes de ser impresos, cuando ella me los presentó,
en 1986, como "Mensajes de Jesús".  Lo más importante, entre las cosas
que me llevaron a darme cuenta de mi error al rechazar sus escritos,
aún no publicados, además de la Gracia de Dios, fue mi reconocimiento
gradual de su profunda fidelidad a la enseñanza apostólica. A medida
que pasó el tiempo, sin embargo, comencé a descubrir que a menudo,
ciertas cosas en sus escritos, que eran ideas frescas para mí, de
hecho, eran recordatorios de cosas que se encuentran en los primeros
escritos de la Iglesia. Más y más, al examinar sus escritos,
reconocía, por primera vez, algunas enseñanzas clásicas de los "Padres
de la Iglesia", que hasta entonces, habían escapado mi atención. Uno
de los ejemplos, más impresionantes, de esto, para mí, ha sido su
enseñanza del inminente "Reino de Cristo". Mi investigación sobre lo
que los "Padres" tienen que decir acerca de la venida del Reino de
Cristo, se inició como consecuencia de la crítica hecha a Vassula,
acusándola de "heresía del Milenarismo".
 
Reflexionando sobre mi propia experiencia, puedo decir ahora, que como
casi todo el mundo, sacerdote o laico, crecí con una noción muy
simplificada de que después del Domingo de Pentecostés, simplemente
tendríamos que luchar y esperar hasta el fin del mundo, cuando Jesús
vendría, y terminaría todo, con el Juicio Final. Supongo que las
promesas de Nuestra Señora de Fátima debieron de hacer que me diera
cuenta de que algo, verdaderamente, extraordinario nos esperaba, en el
futuro, antes del Juicio Final. (Pero) mencionar algo como Fátima, es
introducir un tema que muchos parecen ver como fuera de toda discusión
teológica seria o, necesariamente, confinado a la teología mística.
Por lo tanto, la revelación privada está excluida del área en que
están dispuestos    a examinar en un estudio serio.
 
Observando, detenidamente, la práctica eclesiástica, ¿es posible, en
realidad, que cosas tales como la devoción al Sagrado Corazón de
Jesús, o el Rosario, o las fiestas litúrgicas fijadas en la fecha
exacta en que se indicó en una "revelación privada" sean meramente
incidentales para nuestra fe cristiana?. La noción de esto, como una
revelación, estrictamente privada, parece estar en franca
contradicción con las enseñanzas del Concilio, sobre la naturaleza de
los carismas en la Iglesia. Claramente, algunos místicos han sido
juzgados como auténticos, por la Iglesia, en diferentes épocas, y por
tanto, la Iglesia ha juzgado sus carismas como auténticos. ¿Cuál es la
enseñanza de la Iglesia sobre tales carismas?. Brevemente, es que no
hay tal cosa como un carisma estrictamente privado: El carisma es, por
su propia naturaleza, público: "La gente de Dios comparte, también, el
oficio profético de Cristo. Promulga un testimonio vivo de Él.  No es,
solamente, a través de los Sacramentos y los ministerios de la
Iglesia, que el mismo Espíritu Santo santifica y dirige a la gente
hacia Dios. Dando Sus Dones, a todo el mundo, de acuerdo a Su
Voluntad, Él distribuye gracias especiales, entre los fieles, de todos
los rangos. Mediante estos dones, Él los prepara y alista para hacerse
cargo de los diferentes oficios, que son ventajosos para la renovación
y la reconstrucción de la Iglesia." (Lumen Gentium 12).
 
Concluyendo su documento, el Padre James Fannan dice: "Parecería,
entonces, que los textos del Concilio que hemos citado, muestran cuán
imprecisa e incompleta es la teología que nos arriesgamos a tener, si
ésta se basa, exclusivamente, en la Biblia. Llegaríamos entonces, al
enfoque de la "sola scriptura", por el que abogó Lutero, pero que fue
rechazado por la Iglesia.
 
Con este preámbulo teológico, estamos ahora en posición de discutir,
exactamente, el asunto que nos ocupa de inmediato: la manifestación
del Reino de Cristo, una especie de Segundo Pentecostés o la
renovación de la Iglesia por la acción de Su Espíritu. Se encuentra,
tanto en la tradición y la Escritura y, sin embargo, ha estado
totalmente, velada al interés de los eruditos Cristianos
contemporáneos, emergiendo, ahora, únicamente, gracias a los místicos
(es decir, los profetas) de nuestro tiempo - y de una manera muy
especial, en los escritos y el ministerio de Vassula Rydén."
 
Conclusión
 
 
Esperamos que los principios anteriores, tomados de la tradición, el
magisterio y los carismas, ayudarán a otros a ver la acción creativa y
recreativa de Dios, siempre activa a nuestro alrededor. Su Amor y Plan
de Salvación se lleva a cabo en nosotros, y alrededor de nosotros,
todos los días. No limitemos Su Actividad, únicamente, al pasado o,
solamente, a la Biblia. Respondamos a Su Paternal Acercamiento, con
creciente gratitud, y amor.
 
Pienso que uno de los más grandes obstáculos para la acción del
Espíritu Santo, renovando la faz de la tierra, es ignorar el trabajo
activo de Dios, clasificado como "revelación privada". Dicha actitud,
en tanto que comprensible en muchos casos, obstruye, sin embargo, los
Amorosos Planes de Salvación de Dios, y causa fricción y falta de
afecto, entre los laicos devotos y sus pastores. El Evangelio según
San Juan, Capítulo 5, tiene una gran lección para nuestra
consideración: "Su (Jesús) Respuesta a ellos fue: Mi Padre continúa
trabajando, al igual que Yo. (Y, termina Su Respuesta diciendo):
"Ustedes se vierten sobre las Escrituras, creyendo que en Ellas
encontrarán la vida eterna y, justamente, estas Escrituras dan
testimonio de Mí; sin embargo, ustedes no quieren venir a Mí, para
tener vida" (Juan 5, 17,39).
 
 
Por el Padre Desmond O'Sullivan, C.S.S.p. y el Padre James Fannan,
PIME
 



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